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La venta de armas españolas a Gadafi se disparó tras la visita del líder libio en 2007 PDF Imprimir E-mail
Sábado, 26 de Febrero de 2011 13:52

El foco mediático de atención se centró en las inversiones en petróleo y gas, turismo e infraestructuras. Sin embargo,  el sector armamentístico fue uno de los lobbies empresariales más favorecidos  por las alianzas comerciales entre Libia y España, según  uno de los cables  filtrados por Wikileaks a los que20minutos.es  ha tenido acceso a través del periódico noruegoAftenposten. El Gobierno cerró entonces acuerdos en material de defensa valorados en 1. 500 millones de euros, según un telegrama diplomático fechado el 14 de enero de 2008.

El entonces embajador estadounidense Eduardo Aguirre informaba en el cable de que el Gobierno de España estimaba que las  inversiones comerciales con Libia podrían ascender hasta los 12.300 millones  de euros y precisaba que el 12% de las exportaciones se destinarían a material de defensa y aeronáutica. El cable destaca que  7.300 millones de euros se invertirían en infraestructuras3.500 millones se distribuirían en el sector energético  y estimaba una facturación de  1.500 millones de euros para defensa.

Aguirre valoró la visita como una  oportunidad para reactivar las relaciones comerciales de España con el país norteafricano.  Unos lazos mercantiles en stand by desde que la ONU impusiese en 1988 un embargo comercial y aéreo a Libia ante la negativa de Trípoli a entregar a los presuntos autores del atentado contra un Boeing sobre la localidad escocesa de Lockerbie en el que murieron 270 personas.

Material sensible

El cable no detalla los productos armamentísticos incluidos en el importe total ni la fecha límite para cumplir los acuerdos alcanzados con Libia –el Gobierno tampoco informó de estos detalles al hacer balance de la visita de Gadafi–. Pero la página web del Ministerio de Industria, entonces dirigido por Joan Clos, detalla la naturaleza de las exportaciones armamentísticas al Gobierno libio desde entonces. Estos datos oficiales revelan que España desbloqueó la venta de armas a Libia  tras la visita de Gadafi al  aumentar las exportaciones un 7.700% un año después.

El importe total de las operaciones realizadas en 2007 no alcanzó los 50.000 euros. Sin embargo,  en 2008 se formalizaron acuerdos comerciales valorados en 3,84 millones de euros  destinados a artículos de la categoría 4. Un rango que incluye balas, bombas, torpedos, misiles, granadas, minas... Libia fue el segundo destino de las exportaciones españolas de materiales doble uso en 2009 –tecnología civil susceptible de ser utilizada con fines militares–. La operación ascendió a 12,7 millones de euros.

Y los últimos  datos publicados por Industria  –relativos a los seis primeros meses del año pasado– revelan la venta de  siete millones de euros en material de defensa. Una partida de 3,5 millones en instrumentos relativos a la categoría 15 –equipos de infrarrojos y de imágenes por radar– y una inversión de 3,4 millones de euros en artículos de rango 10 –componentes de aeronaves de combate–.   Las ventas experimentaron un crecimiento relevante, pero quedaron muy lejos de las citadas por el embajador Aguirre.

De repudiado a socio

El informe de Industria, para justificar la venta de armas, puntualiza  que Libia «ha declarado su renuncia a las armas nucleares» y colaborado con el  Organismo Internacional de la Energía Atómica  en el desmantelamiento de los programas atómicos. Y es que Gadafi ha sido el paradigma de la metamorfosis. El dictador libio inauguró el s.XXI como máximo financiador del terrorismo mundial y clausuró la década como dirigente ejemplarizante. A ojos de Washington y Bruselas.

Gadafi escogió la vía de la reconciliación. En 2003 reconoció la responsabilidad de su Gobierno en el atentado de Lockerbie. Aceptó el pago de indemnizaciones. Formalizó su presencia en la liga de la «lucha contra el terrorismo» de George W. Bush. Ofreció suculentos contratos petrolíferos a potencias internacionales. Y consiguió el indulto internacional pese a que Amnistía Internacional insiste desde los noventa en que  la situación de los derechos humanos en Libia es  «desesperada».

La ONU levantó el embargo al país norteafricano en septiembre de 2003. La UE desbloqueó los acuerdos en octubre de 2004.  EE UU retiró en 2006 a Libia de la lista de los países  terroristas. Y el entonces presidente Aznar viajó a Trípoli en 2003 para normalizar y formalizar las relaciones. Pero su visita a Madrid durante el Gobierno de Zapatero fue clave.  Las inversiones nacionales en Libia desde 2008 se han disparado. El Instituto de Comercio Exterior  revela que España es el tercer país con más intereses económicos en este país y los datos de Industria evidencian cuantiosos acuerdos armamentísticos.

Sin embargo, parece que ahora dichos acuerdos llegan a su fin. Tras  las revueltas ocurridas en los últimos días en Libia  -al borde de una guerra civil- el Gobierno español ha decidido iniciar los  trámites para suspender la venta de armas  al país presidido por Gadafi, según ha anunciado este jueves. La UE tomó el miércoles esta medida. Los últimos datos de ventas al país norteafricano, publicados en el Diario Oficial de la Unión Europea, revelan que Italia –112 millones de euros– y Malta –80 millones– fueron los países que más licencias autorizaron en 2009. Austria y Grecia fueron los que menos: 2.476 y 33.555 euros, respectivamente. El informe matiza que España autorizó dos licencias de venta de armas; no precisa la cuantía, pero se refiere a los 12,7 millones de euros en tecnología de doble uso.

Una 'pesadilla' diplomática

El mismo cable de la legación estadounidense revela que el pánico protocolario ante la llegada de Gadafi a España era inversamente proporcional al deseo de firmar acuerdos con Libia. El objetivo era alcanzar alianzas comerciales sin polvareda mediática ni feroces críticas opositoras. El entonces subdirector general de África del Norte, Gómez-Acebo, diseñó el plan ‘diplomático’ para salir indemne de la controvertida visita. Las recomendaciones eran concisas: destacar acuerdos potenciales con Libia e insistir en la renuncia del país norteafricano al terrorismo.

Fuentes de exteriores revelaron a EE UU que organizar la agenda había sido una «pesadilla». Sin embargo, Gadafi se comportó en los ‘límites’ de su extravagancia y la prensa fue moderadamente benévola. Gómez-Acebo relacionó su  ejemplarizante comportamiento con la «fascinación» que sintió por España, en general, y la afinidad entre Libia y la cultura árabe de Andalucía, en particular.


El Gobierno vendió armas a Libia violando la legislación vigente

España vendió al Gobierno libio material de defensa -aeronaves y equipos de formación de imagen- por un valor de 6,9 millones de euros en el primer semestre de 2010  violando el artículo 8 de la Ley 53/2007 de Comercio de Armas, según ha denunciado este viernes la coalición  'Armas bajo control'  durante la presentación de un informe sobre este mercado.

El estudio, realizado por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), ha sido elaborado utilizando las estadísticas oficiales del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. En el informe se destaca que las exportaciones realizadas durante los primeros meses de 2010 ascienden a 730,4 millones de euros,  un 77% más que en el mismo período del año anterior.

Jesús Núñez, director del IECAH, ha recordado que estas cifras "no son para analizar de una forma ilusoria o para que todo vaya de maravilla, sino para exigir al Gobierno que cumpla la ley 53/2007", que  obliga a no vender este tipo de material cuando su uso "pueda ser empleado en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad  en un ámbito mundial o regional, puedan exacerbar tensiones o conflictos latentes, puedan ser utilizados de manera contraria al respeto debido y la dignidad inherente al ser humano, con fines de represión interna o en situaciones de violación de derechos humanos".

Las revueltas en el mundo árabe han puesto de manifiesto esa violación constante de los derechos humanos en la región. Y aunque los números "no hablan de ahora", según Núñez, estos países "son nuestros clientes habituales, hoy con revueltas ayer sin ellas, no deberíamos haberles vendidos armas según nuestra propia ley".